martes, noviembre 10, 2009

Diario de un Antimenfotista 117 - ¿Y SI NO VIENE IKEA?


Ppublicado en “La Verdad” de Viernes 6 de Noviembre 2009

¿Y SI NO VIENE IKEA?

Las cartas sobre la mesa: el que suscribe esto tiene casi toda su casa decorada con muebles de una de esas multinacionales suecas que ha logrado democratizar el diseño haciéndolo accesible a todos los bolsillos (H&M sería otra). Tengo a mis espaldas kilómetros de carretera en coches prestados o furgonetas alquiladas junto a parejas de amigos que montaban casa para llenar los vehículos de paquetes planos, estanterías Billy y pijadas varias para los que disfrutamos en la cocina. Me gusta Ikea, me alegré de que abriera en Murcia porque suponía ahorrarme 300 kilómetros en mis peregrinaciones periódicas para ir a Madrid y en mi casa nos hemos acostumbrado a pronunciar nombres de muebles suecos como si fuéramos nativos de Göteborg.


Ahora nos encontramos con que hay posibilidades de que Ikea venga a Alicante. Al principio pensamos ¡Alegría! ¡Puestos de trabajo!¡Mesas y sillas baratas! ¡Por fin pisos de alquiler para la gente joven con muebles modernos y sin sofás enanos de la época de la abuela del arrendador! ¡Alicante guapa, guapa y guapa también en los interiores!¡Una empresa en cuya publicidad habla de “República” tiene que molar! ¿Verdad?... Entonces, te enteras de que la llegada de Ikea tiene un precio que nada tiene que ver con los de su catálogo. De hecho, varios precios:

a) El ayuntamiento lo ubica en Rabasa con la intención de hacer irreversible el infame plan destructor de un paraje natural.

b) Ikea dice que si no se construye un (¡Otro!) inmenso centro comercial a su alrededor, no viene (¡Justo lo que necesita Alicante y su pequeño comercio!).

c) Si hay centro comercial en Rabasa, no lo hay en el Rico Pérez, así que adiós a la necesaria reforma del estadio, adiós proyecto emblemático de arquitectos alicantinos y hola nuevo estadio para hacer la urbanización de Rabasa aún más irreversible (como si nos sobrara la pasta para hacer un estadio nuevo en vez de reformar el que ya existe).

Si hay que tragar con todo esto, de repente, ya no se me hace tan pesado tener que ir a por muebles a Murcia. Todo esto hace que nos preguntemos: Y si no viene Ikea ¿Qué?

Hace poco participé en una sesión con Nurope, una Universidad Europea Itinerante, un auténtico tanque de pensamiento de expertos y eruditos que quieren hacer que nuestro continente avance hacia su integración con un ojo puesto en las posibilidades de las Nuevas Tecnologías para comunicar y expandir el conocimiento. Allí estaba yo, con mi inglés funcional, explicando un power point sobre uno de los proyectos culturales en los tengo el honor de trabajar. En los coloquios de estas sesiones, los europeos solían reflexionar con el orador sobre la situación de la cultura, industria o educación locales. Así que una señora austríaca tomó la palabra y me hizo una reflexión que me dejó de piedra: “Dada la tradición de industria del mueble tan amplia que tenéis en la zona, imagino que de aquí saldrán muchos diseñadores industriales que innovarán en el tema de diseño de muebles…”.

Me costó reaccionar. La afirmación era de una simpleza y de una lógica aplastantes. Al principio, le expliqué que, a pesar de lo deseable del panorama que ella suponía, la caduca industria del mueble local, que todo el mundo da por muerta si llega Ikea, no tiene un ojo puesto en la tendencia y en el diseño, y que los licenciados en la escuela de Artes y Oficios suelen decantarse más por el diseño gráfico y artístico que no por crear muebles modernos, bonitos, baratos y fáciles de transportar para que los fabricantes de toda la vida se ganen de nuevo al público autóctono. Mientras decía esto, algo hizo clic en mi cabeza: ¡Esa es la alternativa si Ikea no viniera!

Si el ayuntamiento no cede al chantaje sueco, nos podemos concentrar en crear . Tenemos tradición de buenos diseñadores (Javi Crespo, Manuel Galdón, IamIcan) que podrían volcar su creatividad hacia la salvación de la industria del mueble local (cuyo aislamiento, precios elevados y ausencia de I+D les está condenando a desaparecer) aportándoles la dosis de diseño e innovación de la que carecen hoy en día, podríamos formar nuevas generaciones de diseñadores, podríamos impulsar marcas “denominación de origen” desde las instituciones, podríamos en suma crear un nuevo yacimiento de empleo. El mercado ha dicho que los diseños asequibles de ikea y su modelo de empaquetado son los que le gustan al consumidor. Pongamos en contacto a nuestros diseñadores con la industria del mueble local para que ayuden a modernizarlas y, de esta manera, volver a atraer la atención de los consumidores locales.

Si a los puestos de trabajo que genera ikea restamos los que se pierden por cierre de pequeño comercio e industria local del mueble, puede que la cosa no compense. En cambio, si reforzarmos nuestro tejido industrial, tendemos puentes con el mundo del diseño local y creamos este nuevo yacimiento de empleo. No es nada original: se trata de copiar a Ikea en su origen, una empresa-institución que es mecenas de los diseñadores industriales de Suecia. Seamos mecenas nosotros, salvemos nuestra industria, creamos en nuestros diseñadores, construyamos una industria sólida y duradera (un proceso menos inmediato que abrir un ikea, pero cuyos efectos serán mucho más a largo plazo y seguros) y salvemos también de paso las lagunas de Rabasa, el pequeño comercio y e proyecto original del Rico Pérez. Sobre el papel no parece un mal plan ¡Antimenfotizar Alicante!

2 comentarios:

lamujerdenaranja dijo...

Hola,

Para empezar es llamativo que algo tan obvio para la señora que te hizo su aportación te-nos-les sorprendiera.

No se trata sólo de Alicante sino del país entero. ¿Cómo podemos basar la economía y el sustento de todo un país en un solo sector?

Las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen ¿no crees?


Hasta tú pensaste en positivo también "bien, viene Ikea" ¡siempre han de venir de fuera a sacarnos las castañas del fuego! pero ni hablo de "colores políticos" que nos gobiernen, hablo echando la vista atrás.

¿Por qué no somos un país con iniciativa?

¿Por qué no hay espacio ni cabida para que la gente arriesgue en otros ámbitos que no sean la construcción o los automóviles?

Por mi parte estoy con los comerciantes como bien vienes a comentar al final.

Yo busco empleo pero ¿habrá un puesto para mí? Déjame que lo dude.

Por otro lado, el modelo de centros comerciales a diestro y siniestro ni me gustó en su momento ni me gusta ahora.

El ser humano ha perdido su espacio vital para estar con la familia.

Con esos horarios infrahumanos se ha potenciado el consumir (o pasear) por espacios cerrados en vez de disfrutar del aire libre o de algo más interesante que ver tiendas.

Más madera, más madera (sueca o de cualquier otra nacionalidad)

Alicante últimamente está más guapa, sí. No niego que tiene mejor color y nos da sorpresas como las esculturas geniales de Ripollés pero ¿y de trabajo qué tal andamos? Si tenemos que esperar al momento Ikea, mucho me temo que nos queda una travesía larga, muy larga.

Seguro que tienes la casa muy bien decorada (lo cortés no quita lo valiente)

Saludos

danilefreak dijo...

Por si no ha quedado claro, estoy de acuerdo contigo en que mejor nos sacamos las castañas del fuego y creamos infraestructura e industria para crear empleo estable y de larga duración aquí.

Si que somos un país de tradición "que-inventen-ellos" ¿Hasta cuando? Hasta que pongamos en marcha el cambio, empezando por uno mismo. Mucha gente dice ¿Para que voy a cambiar yo si el resto no me va a seguir? Mi filosofía es "voy a cambiar yo y los otros ya me seguirán". Gandhi decía que tenemos que convertirnos en el cambio que queremos ver en el mundo.

Un abrazo

DANI SIMÓN